Puedes tener una selección increíble y conocer cada track de memoria, pero cuando estás tocando frente a gente aparece una variable que ninguna playlist puede resolver por ti: lo que está pasando alrededor.
La pista no te dice qué canción quiere escuchar después. Te da señales mucho menos obvias.
No todo se mide por cuánta gente está bailando
A veces un track llena el espacio y otro hace que algunos se alejen. Pero también hay momentos donde la gente sigue ahí, aunque la reacción no sea explosiva.
Fíjate en cuánto permanecen, si empiezan a acercarse, si la conversación baja cuando entra cierto track o si la energía comienza a dispersarse. Leer la pista también está en esos pequeños cambios.
El track perfecto puede llegar en el momento equivocado
Ese tema que llevas semanas esperando tocar puede ser buenísimo y aun así no funcionar en ese momento.
Ahí entra una de las decisiones más difíciles: dejarlo para después.
La selección no termina cuando preparas tu USB. Sigue mientras estás tocando y entiendes qué necesita ese momento.
Tu playlist es una ruta, no un contrato
Llegar con música preparada te da una base, pero seguir el orden a toda costa puede hacer que ignores lo que tienes enfrente.
Tener alternativas te permite cambiar de dirección sin perder el hilo; bajar un poco, mantener la energía durante más tiempo o adelantar algo que pensabas tocar después.
Eso también se puede practicar. En una sesión Practice de elEspacio puedes trabajar con distintas rutas dentro de tu selección en lugar de memorizar un solo recorrido.
Algunas cosas solo se aprenden tocando
Shazam puede decirte qué track está sonando.
Lo que no puede decirte es si deberías dejarlo correr, mezclar el siguiente antes de lo planeado o guardar ese track que traías preparado para otro momento.
Esa parte sigue siendo tuya.
Todo nos conecta.
